En esta esquina “Xanto, novelucha libre”

or:  Yussel Dardón

I

Mi amor por la lucha libre, deporte-espectáculo que forma parte de la identidad del mexicano, inició con las películas del Santo, esos filmes donde el “enmascarado de plata” peleaba con vampiresas, momias, doctores asesinos, enanos, emperadores aztecas o marcianos, películas que me aproximaron al prisma de la narrativa fantástica.

Uno de los filmes que más recuerdo es Santo y Blue Demon en el Mundo de los Muertos, adaptación libre del “Infierno” de Dante donde el Enmascarado de Plata, moribundo, visita diversos sitios del Hades hasta encontrar su alma. Su guía en el inframundo es nada más y nada menos que el “Demonio Azul”. Rivales en la vida real pero amigos en el celuloide.

 

santo y blue
foto: blogcinefantastico.blogspot.mx

Sí, respetable público, la lucha libre mexicana formó mi educación sentimental, tan es así que estoy en una constante búsqueda de nuevos gladiadores, de lances más atrevidos, de apreciar nuevas rivalidades. Atlantis vs Villano III, Rayo de Jalisco Jr. vs Cien Caras, Fuerza Guerrera vs Gallo Tapado, Satánico vs El Dandy, Canek vs Dos Caras vs Mil Máscaras, son algunas de las luchas que atesoro en mi memoria.

II

En la universidad solía visitar a una librería en el centro de Puebla que se caracterizaba por tener títulos muy buenos a precios accesibles, editoriales como Minotauro y Siruela figuraban en sus estantes polvosos. En una de esas visitas encontré Xanto, novelucha libre, de José Luis Zárate. La portada donde salía un luchador con la máscara dorada, proyectando hacia el frente su puño, era una invitación a leer.

Ese fue mi primer acercamiento a la literatura de José Luis Zárate, por lo que ahora, hablar de una nueva versión de esa novela publicada originalmente en 1994 cierra un círculo, ¿o un cuadrilátero?

 

libro
Foto: Gandhi

Xanto novelucha libre, editada por Castillo, es una novela arriesgada, una propuesta que desborda imaginación y humor, y que además de ser un justo homenaje a la cultura de la lucha libre, a  uno de los iconos de la cultura mexicana y, por si fuera poco, al terror cósmico de H. P. Lovecraft.

La novela, contada con un ritmo frenético, nos presenta la historia de un héroe accidental que descubre que para serlo necesita más que ser el de siempre. Los personajes entienden que su vida es una jugada en un tablero de ajedrez cósmico cuyo final es calculado.

Arturo Villalobos es el “Luchador de las multitudes”, y llega a serlo mediante la magia y el destino. Él, admirador de el Xanto, sufre poco a poco el cambio hasta que la máscara dorada forma parte de su piel, hasta mimetizarse por completo, lo que lo lleva a realizar los movimientos clásicos de la lucha libre: patadas voladoras, topes, quebradoras.

El Xanto, un doppelganger justiciero, debe enfrentar su destino impedir que una secta invoque a El Visitante -un monstruo sin forma definida que recuerda al Lovecraft cósmico-, y que éste destruya al mundo. Para hacerlo, “El luchador de las multitudes” debe pasar diversas etapas de reconocimiento y de combate: “Debo huir de aquí. De ese ring que no está. De la máscara que no llevo puesta. De los gritos que siguen una inexistente lucha en mi cabeza”.

Pero, ¿qué es un héroe? ¿Qué lo define? Son preguntas que a lo largo de la historia se van tejiendo hasta encontrar algo próximo a la Epifanía: “La especialidad de los héroes es hacer lo inconcebible, vencer cuando todo está perdido”.

Xanto es un héroe auténtico, un guerrero que trasciende los planos dimensionales para luchar contra el mal. Sólo él puede impedir el fin no sólo del mundo sino de la realidad, pues sabe que “para destruir el mundo es necesario socavar la realidad. Efectuar múltiples ceremonias para cambiarla, mutarla, transformarla”.

III

Uno de los tantos méritos de esta novela es la capacidad para condensar cuadros de acción como si de una novela ilustrada se tratara. En la obra, por ejemplo, encontramos episodios-postales que nos transportan al universo del Santo, el enmascarado de plata, donde conviven vampiresas y enanos, monstruos, autos deportivos, apariciones inesperadas, situaciones sorpresivas.

“Era el Xanto, quien, sin molestarse siquiera en decir ‘agua va’, había pasado corriendo entre los cazadores, justo a tiempo para apartar a un multiser que tiraba una tarascada y darle al otro una tremenda patada con una bota color oro, que quedó roja-verdosa por la sangre de la criatura.

César miró boquiabierto, cómo un hombre moreno, vestido de luchador, con una máscara  de color dorado amarillento, sin rasgos definidos, le propinaba una patada voladora a un ser de otra dimensión y cómo se las arreglaba para aplicar una llave al cuello de algo que ni siquiera tenía cuello”.

zárate
Foto: magis.iteso.mx

José Luis Zárate es dueño de una imaginación brillante, que se destaca por sus constantes apuestas literarias y narrativas. Obras como La ruta del hielo y la sal, Qüitza y otros sitios, sus publicaciones en redes sociales hacen de su obra un viaje por diferentes registros narrativos, por lo ecléctico.

Zárate es un autor fundamental en la literatura mexicana, un imaginante y un innovador; un autor que poco a poco empieza a adquirir el lugar que le corresponde: el de referente. Xanto novelucha libre es prueba de ello.

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