Felices Pascuas, señor Potter

Por: Ernesto Ramírez

Hay muchas películas que reflexionan sobre la condición humana, pero ¡Qué bello es vivir! (It´s a wonderful life, Frank Capra, 1946) es una de las más grandes maneras que se hayan filmado jamás de despertar en el espíritu humano la más importante de sus virtudes: la necesidad de amarse a sí mismo y de ser amado. Es la película que más se ha reproducido en todos los formatos y canales de televisión del mundo en las fechas navideñas. Ahora que también está en Netflix ya no hay excusas para no sentarse cómodamente en el sofá tapado con una cobijita al calor del árbol navideño a disfrutar de esta maravilla.

bello es vivir

Es cierto que desprende un aroma muy cristiano (Dios, San Pedro, los angelitos…); es cierto que tiene un trasfondo “materialista”, muy sutil, pero cierto: el dinero que recibe George Bayley de toda la comunidad parecería apología del comunismo pero es más una metáfora del capital.  Es cierto que los comunistas de entonces le llamaban despectivamente al director de la película, “la abuelita Capra”. Pero todo eso en realidad NO importa. Está plagada de secuencias memorables y su trascendencia, no entendida en la sociedad de posguerra norteamericana de su tiempo -que se preocupaba más por los veteranos recién llegados de la Segunda Guerra Mundial (el Oscar se lo dieron a Los mejores años de nuestra vida, de William Wyler)- es el reto mental y filosófico que se plantea: ¿qué hubiera sido del mundo si tú no hubieras nacido?

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Después de ver esta película, hasta el más simple de los mortales se siente feliz y enormemente recompensado simplemente por el hecho de existir, de reconocerse como alguien único e irrepetible. Esta cima artística de la humanidad es verdaderamente una de las más grandes obras del pensamiento cinematográfico, incluso no siendo una idea original. Más de 50 y 60 años después, películas como Ghost, El sexto sentido o Desde mi cielo retomaron directa o indirectamente las intenciones narrativas y expresivas del gran Frank Capra. ¡Felices fiestas!

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