La dicotomía del “me siento bien, me siento mal” en la salud

Por Axel Arroyo Cabrera

Cuando se nos pregunta ¿cómo te sientes, cómo estás, cómo te fue? La mayoría de las veces la respuesta se centra en los subjetivos “bien” o “mal”, y claro que se puede extrapolar a un “de poca madre”, o a un “de la chingada” (entendamos que es parte del vocabulario común por favor).

La parquedad de estos conceptos responde a la continua división y encasillamiento entre, -de nuevo-, buenos y malos, arriba y abajo, luz y oscuridad, derecha o izquierda, blanco y negro, oriente y occidente, América – Guadalajara, Televisa – T.V. Azteca, apagado o prendido… Sin embargo hay, y en el mismo orden: éticos, en medio, penumbra, centro, grises, océanos, Pumas, Tigres, Santos (ahí si me doy), Canal 22, media luz. Y otra, los “máximos” digamos, santos y demonios, la cima y la sima, rayos x e infra rojos, extremos, equipos de cracks y llaneros, televisión de investigación y Laura de América, sobre y sub expuesto… En fin, esto solo es presentar el tema.

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En cuanto a la Salud, que es lo que nos atañe, los matices pueden ser extremos. Pero debido a los paliativos comunes nos conformamos con una “salud promedio”, ya que si nos duele la cabeza, está la aspirina, si duele es estómago está la sal de uvas, que si da catarro, el te que lo corta, y más delicado aún cuando esto se aplica a los infantes y les enmascaramos catarros, toses, vómitos y calenturas con “medicamentos” de mostrador y libre compra, sin irnos a las causas reales de sus padecimientos.

De ahí que se genere el estatus de salud, “normal”, ya que al poder medio curar ciertos síntomas determinamos que no tenemos una salud óptima, pero que se va sobre llevando y caemos en el común “me siento bien” o “ahí dos tres”, cuando podríamos establecer de manera crónica el estado óptimo de salud.

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Imagina que de sentirte bien, te puedes sentir en tu día a día mucho mejor. Con aun más energía, con aun mayor sensación de descanso. Con mejores procesos digestivos, sin estrés, sin catarros o gripas constantes, sin alergias, sin desganos. Y con la amplia posibilidad de erradicar condiciones crónicas de salud mal llamadas incurables.

¿Por qué In-curables? Porque se curan desde dentro de nosotros con el maravilloso poder autosanador de nuestro organismo, pero que a veces o regularmente no lo permitimos, poniendo de barrera a esos procesos químicos y más químicos.

Sea la técnica o disciplina que lleves en el “buen comer”, no dejes de atender procesos de limpieza constante en tu organismo, se selecto en tu forma de alimentarte. Haz conciencia de tu respiración y bebe mucha agua todos los días.

Haz Trofoterapia.

 

AXEL ARROYO CABRERA
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