Textiles Mexicanos

iglos de historia y de mestizaje ha hecho de México un país de indudable cultura, dentro de la gran gama de productos que ofrece nuestro país, uno de los principales elementos que demuestran la diversidad, son los textiles.

En los bordados de las diferentes regiones de México, podemos encontrar tradiciones, costumbres, cosmogonías, donde reconocemos las manos de aquellos artistas que han plasmado historia en cada una de esas flores o alebrijes.

De acuerdo a la clasificación que hace masdemx.com y en base a información de la FONART (Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanias), podemos encontrar los textiles en:

 

Oaxaca

Originalmente, el bordado se realizaba con la punta de una hoja de maguey o agave; sin embargo, actualmente la técnica ha evolucionado con la agua de metal. Los bordados representan los sueños y aspiraciones de numerosos grupos indígenas oaxaqueños, usando como inspiración la naturaleza de los valles de la región.

La mayoría de las prendas están hechas con algodón y unos aros para bordar el contorno de las figuras y luego rellenar con punto pasado vertical. El bordado se encuentran plasmados en almohadas, bolsas y chalecos.

Mazateco

El arte textil mazateco tiene la característica de confeccionar las telas de algodón,con dibujos bordados en negro, azul claro o rojo. Normalmente las figuras tienden a ser pájaros, flores, conejos y árboles con muchas hojas, en punto zurcido, plumeado y relieve. Hay ocasiones en que los bordados tienen apliques horizontales de cintas de colores y encaje.

El bordado consiste en “dibujar” con hilos y agujas sobre una tela, y se van intercalando entre la manta y las franjas de listón, satín y encaje.

Chinanteco

Está confeccionado en gasa de algodón, en telar de correas, con dibujos geométricos y de espirales en punto corrido en algodón de colores; incluyendo con pájaros de dos cabezas. Hay en algunas partes en que se tiñe la tela con color púrpura

En un lienzo de simbolismos, el bordado está cargado de colores vivos y adornos de listones y encaje. Se trata de un espacio en que las tejedoras y bordadoras perfeccionan la cosmovisión de su cultura, uniendo con franjas bordadas en plumeado, los símbolos del origen del mundo, la vida y la muerte.

Mixes

El arte textil mixe se popularizó desde la demanda que se levantó en contra de la diseñadora francesa Isabel Marrant, quien se acusó de robar los diseños de esta comunidad indígena. Además de las blusas, el arte textil mixe se le conoce por sus huipiles, fajas y rebozos, los cuales tienen brocados de color rojo, rayas verdes y azules.

Zapoteco

En la comunidad zapoteca de San Antonio Castillo Velasco, surgió el bordado conocido como “hazme si puedes”, el cual tiene una puntada fruncida con pliegues en la prenda de algodón. Lo característico de este bordado es que los pliegues conforman flores de colores que recuerdan a la vegetación de la región.

Otro tipo de arte textil zapoteco, reconocido en el mundo, es el del Istmo de Tehuantepec. Aquí, las mujeres de esta comunidad realizan sus prendas con terciopelo oscuro, grandes flores coloridas y un borde de seda plisada en la orilla de la falda. De ahí nace el traje conocido como el de las “tehuanas”, con confecciones en terciopelo, bordados en seda y grandes flores en plumeado.

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Maya

Las mujeres tejedoras conocen una impactante diversidad de técnicas y ligamentos que aplican en la ropa. Y dado que convergen una impactante diversidad de grupos étnicos, climas –costa y montaña–, grupos sociales y económicos.

Huipil y rebozo poseen un tipo de ornamentación y colores usados. Sus diseños están basados en símbolos mágicos- religiosos propios de cada cosmovisión e iconografía, de la identidad comunitaria y sus orígenes geoculturales.

Purépechas

De raíces prehispánicas, el textil michoacano se ha enriquecido por bordados y lienzos realizados en el telar de pedal de la época colonial. Sus obras de arte, de algodón, lana y articela, son la quintaesencia de tribus como los purépechas.

En la actualidad, se han rescatado métodos tradicionales, como con una ornamentación de plumaje incrustado en el rapacejo, desarrollando nuevas propuestas con bordados de historias costumbristas. Un ejemplo de este fenoleno es el rebozo de patakua, el cual es tejido en telar de cintura con una combinación de ligamentos textiles.

Otomí

Aprenden los bordados desde antes de los doce años. Durante este aprendizaje, descubren que un tapete puede tomarles alrededor de dos meses o que un reboso cuenta aproximadamente con 200 hilos. Por tanto, tienen que aprender a contar y a medir distancias entre hilos y figuras para poder bordar o tejer.

Los principales colores que usan son el blanco, azul, amarillo, negro, con líneas verdes, anaranjadas y amarillas. Los bordados son, principalmente flores y animales.

Teneek o huastecos

La indumentaria tradicional de los teenek ha evolucionado con el paso del tiempo, sin embargo se ha mantenido la importancia de las técnicas con el punto de cruz, materiales, y el simbolismo y cosmogonía en las prendas.

Los bordados tienden a ser el árbol de la vida, animales y cruces. Por ejemplo, en las blusas acostumbran llevar el quexquémitl, una prenda singular que consta de dos rectángulos de tela cosidos en forma especial para formar una capa cerrada con bordados con estambres de colores.

Totonaca

Esta etnia indígena es rica en tradición del arte textil con algodón. Desde la época prehispánica, los totonacas enviaban enormes cantidades de la fibra en “greña” a los valles centrales. Estos textiles eran elaborados con finas hiladuras que aparentan encaje y gasa.

La creatividad de sus mujeres se expresó a través de los colores, formas, texturas y técnicas plasmadas en la tela, mostrando la cosmogonía de la creación del mundo, el simbolismo del tiempo, la vida comunal y el universo.

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Mazahua

Las niñas no tienen otro juego ni otra actividad que el bordado, por lo que las mujeres asumen el bordar como parte de su vida. De este modo, el arte textil se conecta con la identidad femenina en función de la economía familiar.

Estos bordados poseen simbolismos de la esperanza, amor, hambre y muerte; experiencias que constituyen el aprendizaje cultural a través de una visión sincera y estética.

Tenancingo, uno de los sitios rebocemos más importantes del país. Es una obra de arte elaborada con hilo 100 por ciento de algodón y tejidos en telar de pedal, y los muy finos en telar de cintura. La tradición de hilar rebozos aquí comenzó en 1908, cuando se instaló el primer taller para fabricar los rebozos.

Amuzgos

Habitado por la población indígena amuzga, en Xochistlahua –límite entre Oaxaca y Guerrero– se conserva mediante tradiciones, especialmente las del trabajo textil. Aquí, el tejido requiere de seguir la costumbre del cultivo del algodón, la fabricación del propio hijo para tejer, montar el telar y crear, meses después, una pieza como un rebozo o huipil. Las técnicas se han transmitido de generación en generación, principalmente los brocados tradicionales en forma de mariposas, figuras geométricas yuxtapuestas que simbolizan caminos angostos, y flores de la milpa como homenaje al maíz.

Tsotsil

Estos bordados destacan por los tejidos en telar de cintura con diseños tradicionales mayas sobre huipiles, camisas y servilletas. Los textiles que más han sobresalido son las chamarras de Lana de Chamula y los ponchos de hilo bordados de Zinacantán. Se dice que el color y creatividad del bordado tsotsil es distintivo de la región.

 

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Tzeltal

Principalmente en Aguacatenango, es famosa por el bordado en blusas blancas, vestidos, camisones, manteles y pantalones. Las mujeres bordadoras y tejedoras realizan sus obras en telares de cintura, dando vida a una textura de algodón –casi transparente– y formas de rombos –que representan el cosmos–, e iconos de animales cósmicos como la serpiente, sapo, alacrán, entre otros.

El arte textil tzeltlal posee colores exuberantes, en especial cuando decoran las rosas de color fucsia y rojo. Se encuentran principalmente en zonas de Tenejapa, Pantelhó, Palenque, Ocosingo y Bacha.

Zoque

Los bordados tienden a ser de color negro y con figuras que recuerdan a los orígenes de los tiempos. Es como si a través de ese bordado, pudieran vivir dentro de su nostalgia, recordando la belleza de la flora y fauna a las orillas del río Totopak.

Utilizan la renkeasa, una herramienta de madera en forma de mesa con cuatro patas en donde colocan la manta blanca y hacen el bordado en movimiento; y la takeasa, herramienta similar a la renkeasa pero sin las patas, quedando sólo un cuadro que se colocan sobre las piernas.

Rarámuri – Tarahumara

Se caracteriza por transmutar su mundo mediante sus bordados. Las historias de sus textiles cuentan el principio de los tiempos, cómo el diablo tenía en su piel todos los dibujos del universo, el estilo de vida de su pueblo, relatos que entrejen la fascinante pasión de quien borda.

Huichol – Wixárikas 

Los artistas textiles wixárikas son considerados las más hábiles en la república, elaborando bordados con hilos de colores para representar aves, venados, flores geométricas, maíz, peyote, fuego y el sol.

A diferencia de otros artes textiles del país, los huicholes han conservado la naturaleza de sus raíces. Sólo de esa manera reflejan la tradición y cultura a través de la chaquira, hilo y estambre con peculiar belleza.

La manta tejida se le llama quechquémetl, y la elaboran tanto hombres como mujeres. Y regularmente representan al venado –dios del Fuego y del Viento en otros mitos– dejando huellas con pequeños peyotes y su sangre para sacralizar la unión entre el mundo de los agricultores, cargadores y recolectores

 

Con información de: masdemx.com

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